80606acd00f454d41e02714bff0b4e92_XL

En la medicina popular de Corea existe la creencia de que el hígado es símbolo de valentía y vigor. Yoo Young-Chul no desconocía este dogma y fue por esto que, cuando se le preguntó por qué devoró los hígados de cuatro de sus víctimas, respondió con frialdad: “Eso hizo refrescar mi mente y mi cuerpo”

“Las mujeres no deben ser putas y los ricos deberían saber lo que han hecho”. Con estas palabras, Yoo Young-Chul explicó frente a las cámaras de televisión las razones que lo llevaron a asesinar a 21 personas entre septiembre del 2003 y julio del 2004 en Seúl, capital de Corea del Sur. Yoo Young-chul fue el asesino en serie más prolifero de Seúl que además practicó canibalismo y se dedicó a quitarle la vida a prostitutas y personas adineradas. Albergaba un profundo odio a las mujeres y a los ricos desde que le abandonó su esposa en el 2002. Mientras se hallaba en prisión por robo afirmó que había pensado en matar a su exmujer pero desechó la idea en consideración al hijo de 11 años de ambos. A cambio, optó por matar prostitutas y personas de los mejores barrios de Seúl porque atribuía su baja condición y su mala suerte a la gente adinerada. Una vez que sometía a sus víctimas, las golpeaba con un martillo y después troceaba los cadáveres con hachas, cuchillos y tijeras. Comió varios órganos internos de los occisos y se deshacía de los cuerpos mutilados enterrándolos en las afueras de Seúl.

Tras la separación de sus padres, Yoo fue a vivir con su abuela hasta los 6 años y luego se mudó a la casa de su progenitor en Seúl. Yoo vivía con 2 hermanos y una hermana menor bajo la tutela de su madrastra, que los maltrataba, especialmente a la niña.  Los hermanos de Yoo se salvaban de los golpes porque la mujer veía algo arriesgado golpearlos, ya que estos eran mayores y podían defenderse; y en cuanto a Yoo, si éste no recibía golpes de su madrastra era porque ella le tenía cierto recelo ya que él solía mirarla con odio y desprecio, fija, largamente y sin temor alguno. Como estudiante de secundaria, Yoo había aplicado para hacer su especialización en artes, pero no lo consiguió y tuvo que resignarse con ingresar a una secundaria técnica en 1987. Naturalmente esto contribuyó a aumentar su frustración y sus resentimientos, lo que a su vez incrementó la determinación que le llevó a cometer el primero de sus robos cuando en 1988 robó una guitarra y una grabadora Sony de la casa de un vecino que no era pobre como él. No era un simple robo, él amaba la música y la vida le había negado la posibilidad de fomentar esa vocación a través del bachillerato técnico, de modo que muy probablemente existía en él el sentimiento de ser una víctima y por tanto la idea de no estar actuando mal del todo… Pero su pequeño crimen le costó bastante, dado que lo atraparon, lo llevaron a un centro de detención juvenil y nunca pudo terminar la secundaria técnica…

017-Yoo-Young-Chul

En la navidad de 1991 conoció a quien sería su esposa. Se casaron, pero Yoo volvió a la cárcel por robo en varias ocasiones y en 1995 estuvo en tratamiento psiquiátrico, sin embargo, en el 2000 fue atrapado por violar a una quinceañera, lo cual no sólo lo llevó de nuevo a la cárcel, si no que también hizo que su esposa la abandonara. Esta vez Yoo la estaba pasando muy mal en la cárcel, ya que además del divorcio, tenía prohibidas las visitas de su hijo. Empezó a leer un libro sobre los crímenes de Jeong Du-Young, un asesino en serie que acabó con nueve personas. Tras esta lectura, se había fortalecido y el sentimiento de que en la sociedad coreana los ricos eran los grandes culpables de la miseria de los pobres y por tanto de la miseria en la que él había crecido. Yoo consideraba que debía hacerles pagar con sangre a los ricos, pero como nunca había asesinado, debía practicar con perros y al salir de prisión (en septiembre del 2003), comenzó a matar perros callejeros.

El 24 de septiembre del 2003, Yoo inició su campaña contra los ricos matando a martillazos en la cabeza al profesor Lee de 72 años y a su esposa de 68 años. Yoo siguió asesinando ancianos adinerados hasta el 18 de noviembre, cuando una vez más asesinó a martillados a dos adultos de avanzada edad, pero en la casa había un bebé al cual no le había hecho daño, hasta que, tratando de abrir la caja fuerte de la vivienda, se cortó y por miedo ha ser descubierto por las muestras de sangre, decidió incendiar el lugar, dejando al infante morir calcinado. Tras este crimen, Yoo dejó de asesinar por cierto tiempo en el cual, con una placa falsa de policía, se dedicó a extorsionar a proxenetas y a prostitutas. Conoció entonces a una dama de la noche de la que se enamoró, pero ella lo rechazó y él cambió el odio que sentía por los ricos por odio a las trabajadoras sexuales.

Eran abundantes las nuevas víctimas potenciales de Yoo, ya que Seúl era y es una ciudad en que, según revelan las investigaciones, el colectivo de las mujeres que venden sexo no está únicamente conformado por las profesionales permanentes sino por quienes ocasionalmente se venden, pudiendo estar en esa categoría estudiantes de secundaria que están ahorrando para comprar el último modelo de celular, amas de casa que quieren pagar rápido la matrícula escolar del hijo o la tarjeta de crédito, etc… Yoo solo tendría que llamarlas y ellas irían donde él, buscando dinero y encontrando una muerte terrible…Fue así que, el 6 de febrero del 2004, Yoo salió de su casa a las siete de la noche, tomó un taxi y se dirigió hasta el barrio Imoon-dong, abundante en mujeres que ofrecían su “mercadería” bajo el amparo de la noche. Caminando en el barrio Imoon-dong, Yoo vio al otro lado de la calle a una mujer de formas atractivas vestida de manera provocativa y, al ver que la mujer permanecía parada, pensó que era una prostituta. Entonces Yoo cruzó la amplia calle de cuatro carriles hasta llegar al restaurante cerca del cual estaba parada la mujer, en un callejón.

Ya al otro lado, Yoo se acercó a la mujer (Sra. Jeon, de 25 años) y le preguntó a dónde iba. “Voy de compras”, respondió la mujer mientras el granizo descendía en aquella noche helada. Pese a la respuesta, Yoo siguió pensando que la mujer era una prostituta y le mostró su I.D. falso de policía, exigiéndole que le acompañe a un bar. La suspicaz mujer reaccionó entonces de una forma algo impetuosa y despreciativa: “¡Tú no eres un policía, loco bastardo!”, chilló ella. Instantáneamente la ira afloró en la cara de Yoo y la mujer, dándose cuenta, corrió antes de que Yoo la atacara, pero él fue más rápido que ella y la alcanzó antes de que entrara al restaurante. Le dio cinco rápidas puñaladas en el pecho y escapó de la escena del crimen. Poca gente caminaba por la calle en aquellos momentos y los conductores de los autos estaban inmersos en su mundo. Nuevamente Yoo escapaba, impunemente entre la indiferencia y el despiste de los ciudadanos.

El crimen visceral de aquel 6 de febrero había sido magnífico, pero peligroso y poco inteligente. Yoo tuvo suerte de no ser atrapado tras dar rienda suelta a su ira, pero no podía volver a permitirse un asesinato de ese estilo. Por eso, el 5 de marzo llamó a un servicio de sexo para que le enviaran una chica a su apartamento. En poco tiempo la chica estuvo allí, y todo fue normal, hasta que Yoo le dio un martillazo letal e inesperado en la cabeza. La chica se desplomó sobre el suelo haciendo un charco de sangre, y Yoo, imperturbable, fue por su sierra y empezó a cortarla hasta dividirla en dieciocho partes…Después metió las partes en fundas y llevó las fundas hasta una pequeña montaña detrás de la Universidad de Seogang. Allí enterró el cadáver.

51079518

De ese modo, en el año 2004 y entre principios de abril y mediados de julio, Yoo cometió los siguientes crímenes en su apartamento de Mapo (en Seúl):

Abril, fecha desconocida: Una escort (chica de compañía, prostituta a domicilio), cuya identidad no pudo ser esclarecida, fue asesinada a martillazos en la cabeza, decapitada, descuartizada y posteriormente enterrada en un sitio cercano al templo Bongwon en Seodaemun-gu.

Mayo, fecha desconocida: Escort de 25 años, asesinada a martillazos, decapitada, descuartizada y enterrada en un sitio cercano al templo Bongwon en Seodaemun-gu.

Junio 1: Escort de 35 años, asesinada a martillazos, decapitada, descuartizada y enterrada en un sitio cercano al templo Bongwon en Seodaemun-gu.

Junio, a inicios de mes: Escort de edad no esclarecida, asesinada a martillazos, decapitada, descuartizada y enterrada en un sitio cercano al templo Bongwon en Seodaemun-gu.

Junio 9: Escort de 26 años, asesinada a martillazos, decapitada, descuartizada y enterrada en un sitio cercano al templo Bongwon en Seodaemun-gu.

Junio 18: Escort de 27 años, asesinada a martillazos, decapitada, descuartizada y enterrada en un sitio cercano al templo Bongwon en Seodaemun-gu.

Junio 25: Escort de 28 años, asesinada a martillazos, decapitada, descuartizada y enterrada en un sitio cercano al templo Bongwon en Seodaemun-gu.

Julio 1: Escort de 26 años, asesinada a martillazos, decapitada, descuartizada y enterrada en un sitio cercano al templo Bongwon en Seodaemun-gu.

Julio 9: Escort de 24 años, asesinada a martillazos, decapitada, descuartizada y enterrada en un sitio cercano al templo Bongwon en Seodaemun-gu.

Julio 13: Escort de 27 años, asesinada a martillazos, decapitada, descuartizada y enterrada en un sitio cercano al templo Bongwon en Seodaemun-gu.

Por último, algo que contribuyó a la obsesión popular por el asesino fue el antecedente de que el año anterior se había estrenado la película Memories of Murder, basada en una serie de diez asesinatos reales que tuvieron lugar en Corea del Sur durante octubre de 1986 y abril de 1991. Tal era el caso que el asesino susodicho nunca fue encontrado y que además mató solamente mujeres. En el film, aunque no en la realidad, el misterioso asesino elegía siempre mujeres de rojo que mataba en noches lluviosas: así, esta fue la causa del mito popular del “Asesino de la Noche Lluviosa” y de la superstición de que las mujeres debían evitar la ropa roja, al menos por las noches… El jueves 15 de julio, Yoo fue arrestado por golpear a una prostituta en un motel del sureño barrio Yeoksam de Seúl. Los policías en ese momento no sabían que tenían al asesino serial en sus manos, y Yoo fue más astuto que ellos y fingió una pierna herida y ataques epilépticos para apelar a la compasión de los policías, quienes en un momento del interrogatorio se descuidaron, cosa que fue aprovechada por Yoo para escapar, pese a que estaba esposado.

Sin embargo, al día siguiente fue recapturado, gracias a un plan forjado entre la policía y algunos proxenetas locales que habían sido extorsionados por el sujeto. Aquello fue posible gracias a que Yoo había tenido el descuido de llamar a más de una víctima con el mismo número de celular. Ya en la estación de policía, confesó sus atroces crímenes. Después de un juicio minado de controversias y con una fuerte exposición en los medios de comunicación social, Yoo Young-Chul fue sentenciado a muerte en el 2005, tras oír su sentencia a muerte, no se dejó llevar por la cólera, sino que, con reflexiva actitud, profirió las siguientes palabras: “Mis acciones no pueden justificarse. Si viviésemos en una sociedad donde las personas como yo pudiesen vivir una buena vida, no habría otro Yoo Young-Chul. Estoy agradecido por la solicitud de pena de muerte de los fiscales. Estaré arrepentido de lo que he hecho hasta que muera”. Actualmente sigue detenido y la sentencia no ha sido ejecutada.